“Algo mas sobre el charquito y la arcilla”
Con barro de mi charquito
con sangre de mi repisa y
Aire de un humo cansado de ser.
Vomité arcilla
que
después
de tanto hablarle y acariciarla
cedió
se dejo amar y fue mía.
Es que con eso que me dijo de los escalpelos,
la tendí sobre el piso
como mas le gusta
y fue ahí que nos susurramos la melodía de esta
estatua.
Hermosa!
es como…
Y esa estatua fue un antílope áspero
de dos grandes cuernos
con ojos de vidriosa expresión
tierna carne, sedosa
esperando parsimoniosa la muerte.
Si,
iba a morir desgarrada
mordisqueada en la asfixia
pulsión del petulante felino.
Ahora se la ve
como un trapo o bolsa arpillera
bella y rasguñada.
Dulcemente la deshago, trago vino y
volvemos a ser la misma entidad.
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