viernes, 24 de febrero de 2012

{:´



Fue un viento de mil bocanadas rojas, lenguas de fuego.
 Pétalos de  libertad nadaban hacia delante buscando.
Tenían forma de signos, de
 espirales al cielo encendido, de
 mundos florecientes.

Eran círculos abiertos,
cada mundo en el  ala de una mariposa, en
el canto de un pájaro, en la sonrisa de un niño.

Las cuerdas que hicieron sonidos abiertos,
o mejor todavía,
 que hicieron sonidos que abrían,
que rajaban lo uniforme y cerrado,
convertían lo seco en húmedo y lo liso fue
una piel de pan rallado y la lagrima con gusto a sal
 fue ola de caramelo y pantomima de payaso,
y mil globos de colores para un niño triste.

¿Pero cuando se cristalizo la nube azucarada,
 cuando fue piedra le idea voladora?
No lo sabe.

Quizás cuando la abeja no fue más que una obrera que recolecto el polen para hacer la miel. La miel de sus días, la miel con gusto a vida que chupan los otros.
Ya no florece en él, ya no.
Perdió el deseo de ser flor, de dar vida con aroma a jazmín.

No hay comentarios:

Publicar un comentario